𝗔𝗾𝘂𝗲𝗹𝗹𝗮 𝗻𝗼𝗰𝗵𝗲 𝗲𝗻 𝗲𝗹 𝗰𝗶𝗲𝗹𝗼 𝗯𝗿𝗶𝗹𝗹𝗮𝗯𝗮𝗻 𝗹𝗮𝘀 𝗲𝘀𝘁𝗿𝗲𝗹𝗹𝗮𝘀

— ¿¡Pero qué te ha pasado!? ¡Dios mío! Ven mamá, ven…

— Oh, ¡pobrecito!

Clara se abrazó con fuerza a su madre, ambas lloraron durante todo el día y, luego, muchos días después. Pantera se marchó de forma silenciosa, sin molestar, sin hacer sospechar a nadie que sufriera enfermedad alguna.

Una luz muy fuerte y un sonido estruendoso. Clara sintió caer por un tobogán infinito. ¿Qué era aquello tan extraño? Al final había una verja, una verja aurífera y deslumbrante.

Era una puerta enorme y un señor mayor con unas llaves, se iba acercando hacia a ella.

— Hola, Clara. Aquí hay muchos esperándote, pero conmigo viene el que más tiempo lleva sin verte, Pantera. ¡Dios mío! Pero qué inquieto que es: siempre enredando entre las piernas.

Pantera y Clara, Clara y Pantera. Aquella noche en el cielo brillaban las estrellas.

Victoria Eugenia Muñoz Solano©

Espero vuestros comentarios. Si te gusta mi blog, subscríbete. Si necesitas a una creadora de contenido, ponte en contacto conmigo.

El lugar del eterno silencio

El viento silbaba como un ser vivo en la oscuridad del camposanto. Los cipreses negros carraspeaban con sus ramas, meciéndose una y otra vez en el éter de la noche. La necrópolis, océano de almas durmientes, había recibido nuevas incorporaciones: dos jóvenes que un día salieron de sus casas sin saber que seguirían un camino de no retorno. Hacía poco tiempo que tuvieron lugar sus respectivos velatorios y misas corpore insepulto. En el solitario lugar, dos pequeñas almas se contaban sus penas:

—Recuerdo que la misa fue interrumpida muchas veces por los llantos desgarrados. Sus padres y hermanas se abrazaban una y otra vez. Parecía que intentaran espantar a la muerte; pero todo esfuerzo fue inútil: Marta no abriría más sus preciosos ojos.
Al salir de la iglesia, en dirección al lugar de la inhumación pude ir siguiendo al séquito, siempre unos pasos más atrás, como me corresponde. Iba con la cabeza gacha; llorando por dentro. Aún no entiendo esto de la muerte, soy demasiado joven; de vez en cuando musito al cielo sollozando para que lo que ha ocurrido sea tan solo una mala pesadilla. Pero como bien sabes las súplicas no sirven de nada.

—Lo siento mucho por ti. A mí me ha pasado lo mismo y te entiendo…
Permíteme que te cuente mi historia:
El muchacho que aquí descansa, falleció hace poco como tu amiga; era hijo único. Con su muerte, desaparece para siempre la continuación de una importante estirpe de médicos. En la casa, ajeno a todo, aguardaba yo amodorrado a los pies de su cama. Era un día tan soleado y tranquilo como otro cualquiera. Nada hacía presagiar que todo cambiaría de esa forma. Los pájaros seguían trinando, la casa estaba como siempre pero desde aquel día ya nada sería igual…

Éramos tan felices. —suspiró—. Puedo afirmar con orgullo que juntos hemos estudiado la carrera de medicina. Le gustaba tenerme sobre su regazo, a pesar de lo gordo que estoy. Acariciar mis orejas, tirarme pelotas de papel, jugar a perseguirnos… Pero lo que más le gustaba de mí, era escuchar mi ronroneo satisfecho como soniquete de acompañamiento en sus noches en vela…

Ese día había estado tan tranquilo como siempre: durmiendo. Pero comencé a dejar de estarlo al ver que pasaban las horas y mi amigo seguía sin volver. Además era muy extraño que no hubiera nadie que me cambiara el agua o que me suministrara mi alimento. “No, definitivamente no es normal”, pensé. Así que dejé de reposar y de un salto me puse de pie sobre una mesa para ver a través de la ventana del piso superior.
El coche familiar no estaba y tampoco la moto de él. El tiempo había volado y no podía calcular desde qué momento me había quedado solo. Luego, cuando por fin volvió el coche pude ver que los que bajaban tenían sus ropas tan oscuras como mi pelaje. Y él no estaba: solo sus padres. No olvidaré la cara de la madre de Antonio: tenía marcados, profundamente, los rastros de haber llorado y el padre, parecía de corcho; simplemente había dejado de hablar.
Por eso decidí venir hasta aquí junto a él .Cambio con gusto mi cama blanda por esta dura losa. Pues por lo menos, no lo dejo solo.

—Deberías marcharte. Los gatos no siguen a sus amos a los cementerios.

—Pues vete tú. ¿Desde cuándo estás aquí?

— Estoy aquí desde que la enterraron. Pasaré todas las noches junto a ella. ¿Sabes que aún puedo sentir sus manos acariciando mi cabeza? Los perros no dejamos a nuestros dueños y como perrita bodeguera que soy, es inevitable que aquí me quede.

Pasaron los días. El gato gordo cada vez estaba más flaco y la perrita, antes tan parlanchina, apenas quería hablar. Se alimentaban de lo que pillaban, que era más bien poco en aquel lugar del silencio. El otoño languidecía, los días cada vez eran más cortos. El termómetro bajaba más y más. Los dos animales que al principio discutían y se miraban de reojo, comenzaron a apreciarse. Dormían pegados el uno al otro. Una noche, sobre la losa del muchacho; otra, sobre la de la chica.

imagen cementerio cc
El viento silbaba como un ser vivo en la oscuridad del camposanto. Los dos temblaron abrazados. El frío mordía sus huesos de forma hiriente. Los cipreses carraspeaban con sus ramas meciéndose una y otra vez.

La perrita se despertó y vio sentada junto a ella a su querida Marta. Primero, no quiso parpadear por miedo a dejar de verla. Después, su rabo se movió con un ímpetu olvidado. La mano de la muchacha, antes cálida, le tocó el lomo con un tacto sutil y etéreo. El corazón le vibró como nunca: la espera había dado sus frutos. Miró a su izquierda y pudo ver a su amigo ronroneando sobre el regazo de Antonio. Otra vez la mano de su dueña rozó su cabeza:

—Mi querida Manchita, no sabes lo que te he echado de menos. Ese chico que está con el gato murió el mismo día que yo. Fue por una camioneta a la que le fallaron los frenos.
Él iba en moto y cayó. Yo, mejor… no te lo cuento. Nos conocíamos, ¿sabes? Nos queríamos con nuestras miradas. Cuando cruzábamos la calle siempre nos sonreíamos. Pero nunca llegamos a hablar. Es extraño: la muerte nos unió. Hasta estamos enterrados el uno junto al otro. ¿Ves ese resplandor? Es un ángel que nos ha permitido bajar. Nos está esperando para devolvernos al cielo.

El gato que escuchó a Marta dijo con apremio:
—¡Antonio, llevo pasando frío muchas noches! Apenas hay comida en este cementerio. Tal vez alguna rata que comparto con esa perrita. ¡Quién me iba a decir a mí, con una perrita! Con lo pendenciero y buscabocas que soy; pero es que a ella le pasó lo mismo que a mí: perdió a su dueña. ¿Sabes que he dejado de dormir en tu cama para hacerlo sobre tu losa? ¡No quiero separarme de ti!

—Lo siento, Bola. Sé que me quieres, pero hemos venido para que abandonéis este sitio. Bajo esta losa ya no estamos nosotros. Nuestras almas están muy lejos de este cementerio. Marta y yo somos felices en el cielo. Nos conocíamos de vernos en la calle. Pasaba ella y yo la miraba. Luego otro día, ella me sonreía… Nunca llegamos a conocernos. ¿Comprendes? La muerte no es el fin: ha sido nuestro comienzo.

—Es hora de que os despidáis de vuestros compañeros. —se escuchó una voz que procedía de una luz diáfana y brillante—. Si no dejan pronto este lugar, la Muerte se presentará de un momento a otro.
—¿Has escuchado, Manchita?
—Sí, mi querida Marta. —dijo manchita gimoteando.
—Tenemos que marcharnos. No es un adiós: más bien… un hasta luego. Juega a la pelota con mis hermanas y no te olvides de consolar a mamá cuando se acuerde de mí.
—Lo mismo te digo, Bola. Disfruta de nuevo de la comida y de tus siestas: ahora tendrás toda la cama para ti. Haz compañía a papá. Ronronéale, para que sienta de nuevo su corazón.

La luz envolvió a las dos tumbas. Las siluetas de Marta y Antonio se difuminaron junto a la gran luminaria. La bodeguera y el gato negro se quedaron solos; la oscuridad era total. El viento seguía soplando, cada vez más fuerte…

El gato se puso en pie. No tenía muchas fuerzas para sostenerse: mezcla de la debilidad de su cuerpo y de la impresión de haber visto a su dueño. Sin embargo, con una agilidad inusitada se bajó de la tumba.

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— ¿Adónde vas, gato?
—A casa. Tengo un trabajo muy importante que hacer con el padre de Antonio. Y tú, deberías hacer lo mismo.
Entonces la bodeguera dio una última ojeada a la foto de su amiga Marta. —volvió a gimotear—.Y de un gracioso brinco bajó de la tumba.

El sol emergía en el camposanto. A lo lejos, las siluetas de las dos pequeñas criaturas que volvían al hogar, dejando atrás, el lugar del eterno silencio.

 

Victoria Eugenia Muñoz Solano©
Este relato está registrado en la propiedad intelectual, cualquier copia o difusión sin el permiso de la autora estará infringiendo los derechos de autor.

He querido compartir este relato en la noche de Todos los Santos. Espero que os haya gustado y que quérais compartir conmigo vuestras impresiones. 

La amapola

Fue al amanecer cuando me encaramé sobre el trigo para olisquear el perfume a tierra mojada que manaba de los campos debido a la finísima lluvia. La primavera, hacía brotar las amapolas que semejaban a las arreboladas mejillas de las chiquillas que las recogían al borde de los caminos.AMAPOLA1

 

Yo, que soy nuevo en este mundo, recién llegado a la madurez, oteaba el horizonte buscando a una compañerita con la que compartir mi recién estrenado nido. De tanto apoyarme en la espiga me caí a la zona embarrada y las patas y todo el pelaje se me ensuciaron. Decidí que así no podía presentarme ante una damisela de preciosas y curvadas orejas. Tendría que dejar mis tentativas de cortejo para más adelante. Volví hacia mi gramínea pero al subir, resbalé.

Entre las ramas secas del suelo, una sibilante serpiente apareció no sé yo de dónde. Abrió y descoyuntó  su boca y me quedé encajado dentro. Nunca había estado tan apurado, ni siquiera con los gatos que rondaban por las noches. Mi corazoncillo gritaba encerrado en mi cuerpo. Mi cabeza ya no pensaba, del miedo sentí desmayarme.

Súbitamente el cielo se trasformó en plomo. Un trueno hizo que la serpiente se moviera agitada. El suelo que ya estaba algo encharcado, ahora rezumaba agua  y la “bicha” tuvo que soltarme para no ahogarse. La mano de Dios tenía que estar en la providencial tormenta, porque,  ¿quién si no iba a salvar a un humilde ratoncillo de aquel súbdito de Satán?

Era el atardecer. Los vencejos bailoteaban contentos. El cielo se tornó trasparente, y unos colores lo llenaron: rojo, naranja, amarillo, verde, azul, añil y violeta. Por delante, pasó un mirlo dando pequeños saltitos, hincaba su pico en el suelo sacando lombrices con gran rapidez y maestría.

Me fui directo a él pues al tener más edad que yo, tenía que haber visto antes ese espectáculo de color:

-¿Qué es esto que hay en el cielo, señor?- le pregunté aún asombrado mientras señalaba.

– Es el arco iris, que siempre surge justo después de perder la esperanza.

  Feliz tras contemplar tanta belleza, y con la ilusión por vivir recuperada, pues prácticamente me daba por muerto; comí un poco de grano, respiré hondo y me acicalé lo mejor que pude. Estaba dispuesto a encontrar a la amapola de mis sueños: de bellas orejas curvas y pelaje argénteo como la luna.

Victoria Eugenia Muñoz Solano© TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS

 

Vuelta al blog

Queridos lectores:

Hace tiempo que no publico mis cuentos y relatos en el blog, pero quiero retomarlo y espero que con ilusiones renovadas y con todo el empuje. Me gustaría que esta vez colaboréis opinando y no solo leyendo, pues un escritor necesita del feedback de los lectores. (Si me decís que no os llego con la historia, haré mayor esfuerzo por llegar y si por el contrario me respondéis que sí os gusta, tendré una auténtica motivación para continuar y seguir mejorando.

Un abrazo

Victoria Eugenia Muñoz Solano

Vídeo reseña de «Las puertas de la literatura»

Carlos Mauricio Jr. es un booktuber mexicano que tiene, en mi opinión, el mejor canal de reseñas de Youtube. Carlos es un ávido lector que lee con pasión y que disfruta verdaderamente de la literatura. Es por todo ello,  por lo que le sigo desde hace tiempo.

Recuerdo que mientras escribía “El senderista” soñaba con terminarla cuanto antes porque quería que este booktuber leyera mi novela y opinara sobre ella. Le tengo en gran estima y para mí su opinión es más que válida.

Para los que quieran reír viendo reseñas ingeniosas, salpicadas de buen humor y amor a los libros, les recomiendo que se suscriban a «Las puertas de la literatura» de Carlos Mauricio Jr.
Y ahora, queridos lectores, les invito a que disfruten de su vídeo reseña sobre «El senderista»:

LINKS DE AMAZON:
AMAZON ESPAÑA: goo.gl/WQVvSp
AMAZON USA: goo.gl/uPPSdg
AMAZON MÉXICO: goo.gl/L8ib7D

Reseña de «El senderista» en el blog «Mis queridos sabuesos»

Queridos lectores:

Hoy me he encontrado con la sorpresa de una magnífica reseña de mi novela, El senderista, en el blog de novela negra «Mis queridos sabuesos«. Un blog llevado magistralmente por Julio de Mingo González y que cada vez cuenta con más y más seguidores.

Os pongo el link de la reseña que ha tenido la deferencia de hacerme este lector incansable de novela policíaca; que decidió un buen día comprar mi novela en formato papel. (Se nota que es un romántico de la literatura.)

Seguid el link para ver su reseña:

http://misqueridossabuesos.blogspot.com.es/2015/12/el-senderista.html

El senderista

“El senderista” gratis el jueves 10 y el viernes 11 de diciembre

Queridos lectores:
Con gran satisfacción quiero brindarles nuevamente mi novela, El senderista, durante 2 días GRATIS en Amazon. (Anteriormente la novela tuvo en total 519 descargas)
Si tenéis un móvil, una tablet o un Kindle podéis leerla. Los pasos a seguir:El senderista

1- Tener cuenta en Amazon. Tan solo tenéis que registraros NO hace falta que pongáis tarjeta de crédito ni nada.
2- Descargar, en el dispositivo en el que lo vayáis a leer, buscando en Google Play la app Amazon Kindle.
3-Hacer login con vuestra dirección de correo electrónico y la clave de Amazon en la app que tengáis instalada en vuestro dispositivo.
4- Ir al link que os voy a dar y clickear después, sobre comprar ya en 1 click.(compras, eso sí pero por 0 euros)
5- Enviar al dispositivo que tengáis sincronizado con Amazon.
6- Aparecerá y se descargará enseguida. El link que tenéis que abrir a partir del jueves 10 es el siguiente:

http://www.amazon.es/SENDERISTA-Victoria-Eugenia-Mu%C3%B1oz-Solano-ebook/dp/B011ANCQTI

A pesar de que el libro será gratis esos días, descargarlo también es una forma de apoyarme para darme a conocer como escritora en Amazon.
Aunque, si queréis apoyarme un poquito más y leer el libro antes que nadie, podéis comprarlo por 2,99 euros. 🙂

Un abrazo

Victoria Eugenia

Hoy en el top 100 de policíaca de Amazon

Hola a tod@s:

Mi novela «El senderista» está en oferta a 0,99 euros hasta el día 9 de octubre. Hoy he tenido la sorpresa que se ha situado en el puesto 46 del top 100 por delante de «La falsa pista» del desaparecido Henning Mankel. He hecho una captura de pantalla pues las listas son muy cambiantes y quería guardar el momento que he quedado por delante de semejante genio del suspense. BESTSELLERS AMAZON 7 OCT

Cuando pase estos días la volveré a poner a su precio habitual (2,99). Espero que los que la compréis la disfrutéis. El link:http://www.amazon.es/SENDERISTA-Victoria-Eugenia-Mu%C3%B1oz-Solano-ebook/dp/B011ANCQTI

Un saludo

Victoria Eugenia

Encuesta para mi blog biociencia

Hola a tod@s:

No sé si sabéis que tengo un blog de Ciencia: https://blogbiociencia.wordpress.com/
Os invito a que lo visitéis. La temática es totalmente diferente a la de este blog que es literario. Es un blog sobre biomedicina. Los avances científicos me apasionan, pues soy bióloga. Aunque lo que más me gusta es hacerlos llegar al gran público. Por eso, para retomar mi actividad, he decidido crear una encuesta de opinión. Y así saber sobre qué tema científico tenéis mayor interés en conocer:

Saludos al visitante americano

Hello,

I want to greet to the silence and mysterious visitor from USA. I wish you’d leave me a little message after the stories that you have liked most. I have noticed that you are entering in my blog almost everyday and I have to thank you because I’m not soldado-afroamericano-salute-flag-retro-41612559adding new entries. I hope to launch very soon my novel.  Do you want to be my reader?

Regards from Spain

Victoria Eugenia

Hola:

Hoy quiero saludar a un silencioso y misterioso visitante de E.E.U.U. Me gustaría que dejaras un mensajito después de los relatos que más te hayan gustado. Casi todos los días me visitas y he de agradecértelo dado que no estoy agregando nuevas entradas en mi blog. Espero lanzar pronto mi novela.¿Quieres ser mi lector? Saludos Victoria E.

La muñeca- robot y el Scalextric link con audiocuento al final

Los días se habían hecho más cortos, las tardes que hasta hacía poco olían a castañas y a batatas asadas, ahora eran tardes refulgentes de luces titilantes, mantecados, turrones y compras navideñas.

Estábamos ya en plenas fiestas de Navidad, esa fiesta consumista cuyo verdadero sentido se ha ido difuminando con el paso de los años: catálogos de juguetes, grandes almacenes, prisas, opíparas comidas, niños señalando lo que quieren o dejan de querer. Pero todo esto, que alegra el corazón a muchos, a otros, se les convierte en una auténtica pesadilla.

— ¡Ana, estoy harto! Este año será el último en casa de tus padres.
— No sé cómo quieres que sea el último si ninguno de los dos tenemos trabajo. ¿Dónde vamos a vivir? ¿Bajo un puente? ¡Ah! Y esa es otra… ¿Y los Reyes? ¿Qué va a pasar con los Reyes, eh? El niño ha pedido un Scalextric y la niña la famosa muñeca- robot que cuenta cuentos y canta.

Desde que les quitaron la casa, Paco sufría horribles dolores de cabeza, pero nada comparado con el que comenzó a sentir al discutir con su mujer sobre los regalos de Reyes. En la familia todos estaban igual de “tiesos” que ellos, por lo que nadie podía ayudarles y encima los juguetes de este año parecían más caros que nunca.

Sin embargo, se negaba a quitar la ilusión a unos niños tan pequeños; pero por otro lado tenían que comer todos los días. Sí, había preguntado en Cáritas, pero allí no conseguiría lo que querían Antoñito y Carmencita. Tendría que conformarse con cualquier otra cosa que no habrían pedido.

¿Qué les diría? “Niños, es que los Reyes están en crisis.” “Pero si son Magos, papá.”, responderían ambos con sus ojazos comenzando a desbordarse de lágrimas, a la par que agitarían sus cabecitas llenas de rizos.

Después de estar dándole vueltas a la cabeza durante todo la tarde. Por la mañana Paco se fue a un supermercado para comprar una paletilla de jamón.Tras esto se dedicó a hacer papeletas. Pensó que si lograba venderlas todas, cada una a un euro, podía ganar lo suficiente para comprar los regalos. Estuvo todo el día deambulando de acá para allá. Pero toda la gente del barrio estaba igual que él: sin un euro y menos aún para una rifa de tan exiguo premio. Entró en todos los comercios. Sólo cuando llego a la tienda de Peter, irlandés apodado como “el pelirrojo”, le pudo vender unas cuantas, y eso que el hombre tenía una tienda de ultramarinos gourmet en la que los jamones de pezuña negra atiborraban las paredes.

elpelirrojo

Estaba descorazonado, pues su intento de salvar la Navidad, sería del todo infructuoso; por ello no quería ni volver a casa. Se cruzó con el barrendero cubano del barrio; ese que siempre cantaba y bailaba salsa al tiempo que trabajaba con su escoba.

—¡Eh, pana te veo como tristón! ¿Qué pasa, chico?
— No, no te voy a contar mis penas. Estamos en Navidad y no es cosa de chafarte las fiestas.
— ¡Eh, desahógate! En Cuba desimos las penas compaltidas pasan mejol.
—Este año los Reyes Magos no van a venir a mi casa. Me entran ganas de entrar en el Corte Inglés y coger lo que necesito. Es de justicia, ¡con lo que esa gente gana!—dijo Paco con angustia y rabia.
—Tranquilo, amigo verás cómo pronto las cosas mejoran.

Barrendero1

—Pues no sé cómo… Gracias por los ánimos Raimundo. ¡Y Feliz Año!
“No sé cómo me quedan ganas de decir Feliz Año, más bien, ¡Feliz Mierda de 2015!”, pensó.Se encaminó al chino de la esquina. Sintió apuro al tener que pedirle que le ayudara a vender las papeletas, que las pusiera a la vista detrás de él en el mostrador. Era un chino poco común pues siempre estaba de broma, sacándole chiste a todo.
Chino sonriente

—Adiós, amigo. ¡Gracias!

Mientras terminaba el último acorde del concierto de Año Nuevo, Paco llegaba a casa de sus suegros con la cara agachada, el alma en los pies y los ojos mirando al suelo.

—¡Eh, papá! ¿Cómo se llamaba la marcha que la gente aplaudía?

—Marcha Radetzsky, Antoñito.

—Vamos, a hacerla Carmen. —dijo el niño cogiendo las manos a su hermana imitando el aire solemne del director de orquesta mientras tarareaba: — Parapam, parapam, parapampanpam, parapam parapam parapampampam…

Y otra vez el dolor de cabeza…

Pasaron los días y no hubo un día que Paco no se acercara al chino a preguntar por las papeletas. El hombre le dijo casi disculpándose que las diez que se habían vendido las había comprado él mismo. Así que ante el fracaso de la venta de las papeletas, se encaminó a pedir los juguetes que la iglesia tuviera a bien darle. Por lo menos, los niños no se iban a encontrar con la habitación vacía. Además, con los globos que le había regalado Yang llenaría el cuarto.

Llegó al fin el día de Reyes. Y Carmen y Antonio se levantaron; dando grititos se quitaban las legañas. Tras un rato de aturdimiento, levantando los globos para buscar los juguetes, por fin pararon y se percataron de lo que en el cuarto había:

— Pero, ¿dónde está la muñeca-robot? —dijo sorprendida Carmen.

—¿Y el Scalextric?  —dijo Antoñito con voz desencantada a su hermana después de estar un rato rebuscando.

Había una carta junto a sus camas, que el mayor intentó leer. Como era muy lento leyendo, decidieron llevarla al dormitorio de sus padres para que se la leyeran.

—Léela papá, que me entere yo qué les ha pasado a los Reyes.

“Queridos Antonio y Carmen: No hemos podido traeros vuestro pedido porque hay muchos niños a los que repartir juguetes y este año los Reyes…

Entonces sonó el timbre de la puerta. Paco se puso la bata y abrió la mirilla para ver quién era:

—No, no puede ser —dijo.

—¿Quién es, Paco?—preguntó la mujer desde la habitación.

Tras abrir, los niños abrieron la boca de par en par pues estaban entrando en su casa tres hombres ricamente ataviados:

 Uno de barba blanca, ojos achinados y una gran corona; otro con barba y rizos pelirrojos cuya sonrisa de oreja a oreja le atravesaba toda la cara y por último un corpulento negro con un turbante bordado y un penacho de plumas.

—¿Pero, es que los Reyes querían venir a vernos?

—Sí, Antoñito, así continúa la carta.—respondió Paco llorando.

“Queridos Antonio y Carmen: No hemos podido traeros vuestro pedido porque hay muchos niños a los que repartir juguetes y este año los Reyes…

… hemos decidido que como nos retrasaremos en el reparto, os entregaremos en persona la muñeca- robot y el Scalextric. Porque habéis sido muy buenos, y unos niños tan buenos merecen siempre lo mejor…

—Mira, Carmen. Papá también debió de ser un niño muy bueno. ¿Has visto cómo le están abrazando los Reyes Magos?

—¡Sí, Antonio! Cuando volvamos al cole le diremos a todos que papá es el mejor amigo de los Reyes.

 Victoria Eugenia Muñoz Solano

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Queridos lectores:
 Este relato lo escribí hace tiempo. Ahora gracias a Pep Pazo podéis escuchar la versión en audiocuento. La grabación para mi gusto estupenda. Si queréis disfrutarla solo tenéis que escuchar siguiendo el link:

La muñeca- robot y el Scalextric

Derechos de las obras y copyright

INFORMACIÓN IMPORTANTE PARA los visitantes del blog: las obras de este blog están registradas en la propiedad intelectual y en Safe Creative.

Indicaros que Safe Creative ha dejado de dar información de las obras que están registradas desde hace más de un año. (Si clickeas sobre el código de barras aparece el texto) :

La inscripción de registro (un número correspondiente al que aparece en el código de barras) no tiene activos servicios de información.

Esto NO quiere decir que la obra haya dejado de estar registrada. Sino que la información pública deja de estar visible.

No me gusta tener que lanzar advertencias sobre derechos. Sin embargo, internet está lleno de personas que se apropian de contenidos y he pensado que era un buen momento para realizar esta advertencia mediante este post.

Agradezco como siempre vuestras visitas y vuestras lecturas.

Un abrazo

Victoria Eugenia Muñoz Solano

La princesa encerrada

 La princesa encerrada

Érase una vez una princesa que desde los catorce años la encerraron en su propio castillo para que no se enamorase porque tenían ya buscado su pareja.

—Padre ya estoy harta de estar aquí.

—¡Hija, lo siento mucho pero tienes que permanecer hasta los dieciocho años! Porque te casarás con el príncipe Andrés.

—¡No padre es muy feo!

Entonces lloró desesperadamente hasta que apareció una mariposa que le dijo:

—¿Qué te pasa princesita, pues te veo muy triste?

—¡Ay de mí, mariposa! ¡Que a los dieciocho años me quieren casar con un príncipe!La princesa encerrada dibujo 2

—Pues escápate.

—No puedo hay soldados y en todas las ventanas del castillo hay fuertes rejas.

—Toma estos polvos y te encontrarás con alas y de mi estatura.

—Gracias.

Y  la princesa vio cosas preciosas de la naturaleza.

—Mariposa, te quiero decir una cosa; mira allí abajo. Ese chico siempre mira hacia mi ventana, ¿por qué mira?

—Querida, está enamorado de ti.

—¡Oh qué pena y me tengo que casar con ése?

—¡Ahora no, princesita ya eres libre! Toma otros polvos.La princesa encerrada dibujo 3

Y se convirtió en princesa. Entonces, el chico la vio venir y le hizo una larga reverencia:

—Señorita, ¿usted no es la princesa encerrada que contemplaba día a día?

—Sí.

—Majestad perdonad por mi osadía de decirle que estoy enamorado de usted.

Entonces ella le explicó nuestra historia.

Y llegó al castillo y se lo dijo a su padre. El padre la perdonó y le dijo que se casara con el muchacho.

Victoria Eugenia Muñoz Solano
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Querido lector:

A estas alturas te habrás dado cuenta de la sencillez del cuento que he publicado. Se trata de una historia que he encontrado al final de una libreta de la asignatura de religión de cuando tenía de  6-7 años. Tiene faltas ortográficas por doquier y algunos dibujos. Espero vuestra benevolencia pues es mi primer cuentecito y me ha hecho cierta ilusión compartirlo con vosotr@s. Puedes descargar el original escaneado en este link de dropbox:

https://dl.dropboxusercontent.com/u/45782770/La%20princesa%20encerrada.pdf

Un abrazo

Victoria Eugenia Muñoz Solano

El caballero con chistera

El 18 de diciembre  he sido entrevistada en la radio ONDA CERO MÁLAGA en el programa «Málaga en la ONDA» porque he resultado ganadora del Concurso de Microrrelatos Radiofónicos Navideños. Emitirán el microrrelato «El caballero con chistera» durante dos semanas tanto en ONDA CERO como en Europa fm.

El caballero con chistera
Celia se había perdido; se soltó de la mano de su madre al ver al enorme Doraemon de la Cabalgata de Reyes. Cuando se dio cuenta que no veía a su familia, comenzó a correr por Calle Larios. Agotada, se sentó en un banco junto a un hombre.

— ¿Te has perdido?
—Sí. —contestó llorando.
—Quédate conmigo y verás que pronto te encuentran.
El caballero con chistera, sacó un libro de cuentos de su maleta y comenzó a leérselos uno detrás de otro.
— ¡Ahí está!—gritó la madre al policía.

Celia dormía sobre el regazo de la estatua de Andersen.

Victoria Eugenia Muñoz Solano

A Celia, mi sobrina y ahijada que inspiró este cuento navideño.

La autora con la estatua de Andersen

Victoria Eugenia Muñoz Solano con la estatua de Hans Christian Andersen Plaza de la Marina (Málaga)

ondaceroLink con el fallo del concurso aquí