Papiroflexia

Una carita tan blanca como la nieve asomaba expectante entre unas manos apergaminadas. La niña lo contemplaba con curiosidad pues llevaba tiempo trabajando sin parar con un papel para hacer una figurita de papiroflexia. El anciano mostraba su satisfacción en una sonrisa esbozada, los dedos diestros plegaban y apretaban; mientras que ella intentaba adivinar con impaciencia qué representaba la pequeña escultura creada por su abuelo.

Llevaría más de media hora con el pasatiempo; trabajando con tanta concentración que parecía ajeno al interés de la nieta: las uñitas hacía rato yacían sobre la alfombra del saloncito y la pobre, desesperada, se disponía a marcharse en dirección a las escaleras. Fue justo cuando ya tocaba el pomo de la puerta, que una voz baja y gruesa le hizo pararse en seco como si un gato negro invisible se hubiese cruzado en su camino.

—¿Quieres saber qué estoy haciendo?
—¡Sí, sí! —gritó sonriente.
—Siéntate aquí a mi lado que ya casi la tengo terminada.

Haciendo unos cuantos dobleces más terminó su obra. Sonrió a su nieta y colocó con delicadeza la figurilla sobre la palma de la mano de la niña que lo miró con tristeza pues por más vueltas que le daba, no era capaz de distinguir si la figura era la representación de un ángel, una grulla o una pareja de cisnes en un estanque.

El abuelo al ver el desaliento no quiso continuar con la espera:

—Niña mía, esto que ves tan extraño es una sirena de dos cabezas.
—¡No, no puede ser!—exclamó con espanto—. Las sirenas no son así. Son mujeres guapas con cola de pez y no monstruos de dos cabezas.
—Pero, ¿por qué no va a ser una “mujer” guapa una sirena de dos cabezas?
—¡Porque las sirenas así no existen! Ariel, la sirenita de los dibujitos, era guapa, pelirroja y de una cabeza.

Por los ojos de la chiquilla comenzaron a brotar sendos regueros de frustración y enojo. Entonces, el anciano, antes de permitir que la niña destrozara por la rabia su “monstruo marino”, lo recogió con cariño en su mano.

—Creo que ya es hora de que te cuente la historia de la sirena de dos cabezas.
—¡No, no quiero!—respondió haciendo pucheros—. ¡Es horrible!

Desoyendo a la niña el anciano dijo:

—Había una vez, no hace mucho tiempo, una muchacha muy hermosa que vivía junto a sus padres en una casita cercana al mar como ésta. El lugar era de cuento: con puestas de sol preciosas, valles verdes y frescos donde las flores crecían doquiera que llegara la vista. Sin embargo, la muchacha estaba triste…
—¿Por qué, por qué…?
—Ahora quieres saberlo, ¿eh? Bueeeno… Pues verás, habían pasado los años y la muchacha ahora era una mujer y estaba triste porque a pesar de que era tan bonita como las estrellas del cielo su corazón se sentía solo: no conocería ningún amor en aquel sitio.
—¡Ah!
—Pero todo cambió una noche, era una noche extraña puesto que una gran luz cayó en sus ojos mientras dormía haciendo que despertara de forma repentina. Por la ventana de la habitación penetraban luces de muchos colores: era un arco iris en la oscuridad del firmamento. Se puso una chaqueta y salió de la casa. Miró hacia la colina frotando sus ojos aún adormilados. Se despabiló rápidamente pues en el suelo vio algo increíble: era una especie de nave espacial. Parecía un avión gigante de papiroflexia, pero era metálico y no de papel, con luces parpadeantes de colores; se percató que era de allí de dónde procedía el arco iris de la noche.

Asustada se acercó y de la trampilla surgió una figura. Era un hombre alto, muy alto y…
—¿De dos cabezas?—preguntó la niña temblando.
—¡Exacto!
—Tenía dos cabezas, y sobre la espalda una aleta dorsal como la que tienen los tiburones de los mares de Australia. Ella pensó igual que tú: que estaba frente a un monstruo extraterrestre. Entonces, decidió huir. Pero en ese instante escuchó una melodía. Se giró y vio como el hombre de dos cabezas tocaba algo parecido a una guitarra. Sonaba tan bien, que cada vez que miraba el rostro del hombre más se enamoraba; aquella debía de ser una guitarra mágica. Los cuatro ojos del extraño le sonrieron, sus labios decían su nombre y ella comenzó a bailar junto a él mientras la guitarra continuaba por sí sola con sus sones.

La nave volvía casi todas las noches. Para aquel hombre del cielo recorrer galaxias no era ningún impedimento. Un día él le entregó una pulsera. Estaba hecha de un metal que parecía de oro pero que brillaba con una luz diamantina. A partir de aquel día ella comenzó a engordar. Cada día más y más. Y una mañana notó cómo la pulsera reventaba en trocitos. Asustada pudo ver a su lado a una pequeña bebé de dos cabezas.

—¿Era su hija?
—Era hija de ambos: del extraterrestre y de la muchacha. El bebé lloraba y no pudo ocultarlo. Se lo contó a sus padres que asustados, ante la extraña nieta, lloraron desesperados; luego discutieron con ferocidad amarga, echándose la culpa el uno al otro de que su hija hubiera entregado su corazón a un monstruo. ¿Qué dirá la gente del pueblo?—dijo su madre ruborizada. El padre miró a su nieta con pena y sólo se encogía de hombros.

Al caer la tarde la muchacha ya había tomado su decisión: cogió al bebé bicéfalo y se fue en dirección al mar. Entró y entró entre las olas hasta no hacer pie y abrazó el agua hasta que sus pulmones ya no pudieron soportarlo.

—¡Oh, Dios mío abuelito! —la pequeña se tapó los ojos como no queriendo ver la escena que ya veía en su mente.
—Sí, pequeña mía. Pobre muchacha enamorada. Sin embargo, el bebé siguió adelante. Porque la pequeña no tenía piernecitas, sino una hermosa cola como la de las sirenas de los cuentos. Así que ella batió su cola y luchó con todas sus fuerzas: las olas del mar no pudieron ahogarla.

También quiero que sepas que el extraterrestre no cometió la traición de dejar a su amada sola pues fue visto en la colina la misma noche del día del nacimiento del bebé: fue allí para reencontrarse con ella y su recién nacido. Sin embargo, desde el altozano pudo contemplar cómo a pesar de ser de madrugada, en la casa, seguía habiendo luces y un trajín continuo de gente que lloraba a la par que iba entrando y saliendo del hogar de la muchacha. Y fue así cómo comprendió que su amor había muerto. Así que cogió la nave y se fue para siempre a su lejana galaxia.

—¿Y qué pasó con el bebé después de las olas?
—El bebé que era medio extraterrestre, medio humano; creció alimentándose del mar: algas, peces, moluscos, crustáceos y cefalópodos. Se convirtió al paso de los años en una bella sirena de dos cabezas que al igual que su madre también comenzó a sentirse sola. Una mañana vio a una criatura bellísima, que en realidad era un pescador. Estaba llorando, asustado por los embates del mar. Había perdido su barca. Se encontraba sobre una gran roca aislada entre el oleaje: era el único superviviente de un naufragio.

Si la marea subía más aquel ser iba a morir.—pensó la sirena—. Así que decidió que en lugar de ocultarse se lanzaría a salvarlo. Lo subió sobre su espalda y lo llevó a la orilla. Sin embargo, el chico estaba tan horrorizado ante el monstruo de dos cabezas que temiendo incluso que lo comiera; pasó todo el camino gritando y arañando su espalda.

La sirena sollozando, se marchó. Su corazón estaba roto. Nunca un ser tan bello le miraría con amor. Se prometió no volver a verlo jamás. Era un monstruo y a los monstruos no les quiere nadie. Sin embargo, comenzó a preguntarse. ¿Qué pasaría si tuviera una sola cabeza y dos piernas en lugar de aquella cola de sardina?

LunaROSA.jpgLa noche era extraña, el cielo parecía iluminado como si fuera de día: una luna rosada gigante reinaba en el firmamento. Sus grandes ojos contemplaron con pena la tristeza de la chica. La Luna le habló desde arriba:

— ¿Quieres ir a la tierra sirenita?
—Es lo que más quiero en este mundo, querida Luna. —le respondió.
—Si así lo quisieras, una de mis estrellas te cortaría una de tus cabezas, pero debes saber que a partir de ahí, sólo sobrevivirás dos años. En cuanto a la cola, no te preocupes; pues en cuento toques la tierra se convertirá en unas hermosas piernas. ¿Qué harás, sirenita?
—¡Entonces, no perdamos tiempo! ¡Llama a una estrella y que me corte la cabeza!
Las olas del mar llevaron hacia la orilla el cuerpo dormido de una bella joven. En la casa de pescadores, descansaba el muchacho del naufragio que de pronto fue despertado por un haz rosado de la Luna. Tomó su chaqueta y salió hacia la playa. Sobre la arena vio el cuerpo de la muchacha dormida. Luego lloró al reconocer que aquella mujer era el monstruo de dos cabezas que le salvó la vida.
—¿Se enamoraron?
—Ya lo creo que sí. Tuvieron un bebé de piel como la nieve y de ojos grandes y curiosos; tenía unas cuantas escamas en la espalda como recuerdo del pasado marino y extraterrestre que le precedía. Sin embargo, pasaron los dos años y el pescador supo solo entonces el final de la sirena:

—Hoy es mi último día. No me importa, pues he podido amarte en estos dos años.—le confesó.

En un instante, de la zona en la que estaba antes la antigua cabeza comenzó a manar sangre y en pocos minutos ella dejó de existir para siempre. Tal fue la tristeza y la sorpresa, que el joven pescador se convirtió en un anciano canoso, de apergaminadas manos pero de gran destreza. Él sigue recordando a su amada una y otra vez creando con el arte de la papiroflexia, a la sirena de dos cabezas que un día le salvó la vida.
Entonces la niña quedó pensativa durante un rato…

Hasta que de pronto las lágrimas rebosaron sus ojos, y tocó su espalda notando el áspero tacto de las escamas. Se abalanzó y lo abrazó con fuerza: supo con aquella figurita quién era verdaderamente aquel hombre.
El joven pescador que envejeció de golpe, por perder a su sirena de dos cabezas.

Autora: Victoria Eugenia Muñoz Solano

Safe Creative #1311199382297

Querido lector:

Agradezco mucho vuestra  participación en el juego creativo que os propuse.(https://losrelatosdevictoriaeugenia.wordpress.com/2013/11/16/os-propongo-un-juego-creativo-y-de-participacion/)

Espero que os haya gustado el resultado de mi trabajo sobre las palabras que habéis aportado. Pensaba que no saldría nada con tanta disparidad de sustantivos. El género está un tanto diluido en cuanto que tiene parte de cuento clásico, relato de intriga y misterio, de romanticismo, de fábula con moraleja  pero sobre todo es de fantasía. Espero vuestros comentarios.

Un beso para tod@s

Victoria E.

 

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7 thoughts on “Papiroflexia

  1. Ha sido fantástico leerte. Eres un genio en la escritura.
    Siento admiración y querré leer este cuento una y otra vez. Enhorabuena y gracias por permitirme haber colaborado en cuanto a la elección de palabras. Hacía tiempo que no leía un cuento tan intenso y que me hiciese sentir tan viva y llena de ilusiones y esperanzas.
    Nunca dejes de escribir. Publica, publica libros de cuentos. Y cuando lo hagas, avísame, que yo los compraré.
    Abrazos:
    Carol ❤

    • ¡Muchísimas gracias, Carol! Tanto como un genio, no creo. Estuve pensando de noche las palabras y me surgió como yo le llamo la chispa. No sabes lo que me valen tus ánimos. Mucha gente no apoya esta actividad mía de la escritura. Además, estoy en un periodo crítico de creatividad por problemas personales. Sin embargo, poco a poco voy escribiendo una novela policíaca. Es el género que más me gusta. Veo difícil lo de publicar pero siempre lo intentaré con las editoriales antes de la autopublicación o la coedición.

  2. Por fin pude entrar a tu blog, llevo dos días enfermo y saqué un tiempito para ver tu trabajo. Me has dejado boquiabierto amiga, eres muy talentosa. Jamás pensé que bordaras tan excelentemente bien la historia, con todos los requisitos de juego. Enhorabuena, te felicito Victoria, has revalidado como una diva de las letras. Un fuerte abrazo y gracias por dejarme participar de tu juego literario. 🙂

    • Espero que estés mejor, Edwin. ¡Gracias a ti! No sabes la alegría que me da que te haya gustado. La palabra sirena de dos cabezas ha dado bastante de sí 🙂
      Y eso que al principio no sabía cómo ubicarla. Pero la chispa se encendió antes de dormir, mientras repasaba mentalmente las palabras que me habéis sugerido.
      Un abrazo

      • Es cierto las palabras más difíciles era la sirena de dos cabezas y fue como una llave para tu inspiración, qué rico, me alegro que hayas utilizado esa técnica, yo hago lo mismo con fotos, pinturas, situaciones, frases que alguien dice, etc. Yo a todo le busco la vuelta con la imaginación!!! Abrazos!!!

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