Habemus Papam

— De este año no pasa.

—Estoy de acuerdo. ¿Qué te parece Georg, te unirás a nosotros? — dijo Angelo.

Georg estaba callado con los ojos perdidos en el horizonte. Escuchaba la conversación con atención pero no podía evitar pensar que aquello le sobrepasaba, sus voces retumbaban en la gran sala con un eco que parecía ajeno a él. Sin embargo, al estar presente, se estaba metiendo en el lodo casi sin darse cuenta. Aquellos príncipes de la Iglesia, estaban muy lejos de lo que debería de proceder de los continuadores de la obra de Cristo: eran una sucesión de caras regordetas, ambiciosas, grotescas que entre risas le llevaba a pensar que se comportaban como verdaderos representantes de Lucifer en la tierra.

— Sí, haré lo que me pidáis. —respondió intentando que su voz no flaqueara.

No podía negarse después de haber escuchado los planes que llevaban ejecutando durante el 2012 pues se exponía a que encargaran su final junto al de Su Santidad. Supo que fue en enero cuando empezó todo. El papa estaba resfriado y le estuvieron inyectando estreptozotocina, una sustancia que se usa en ratas de experimentación para inducir la aparición de diabetes. Tras un tiempo prudencial en el que el páncreas del papa hubiese dejado de funcionar lo único que tenían que hacer era servirle un café extremadamente dulce. La monja cocinera también estaba enterada: grandes cucharas de azúcar en todo lo que fuera necesario endulzar. Así sin dejar huellas, el papa cada vez estaba más cansado y delgado, pronto dormiría para siempre.
Disimuló lo que pudo. Y preguntó:

—Cuando Dios tenga a bien llevar a Su Santidad a su lado, ¿qué tenéis previsto?

Las risas estallaron en la sala.

El cardenal Angelo se acercó a Georg, rodeando con su brazo el hombro del secretario:

— Vendrá su sucesor ideal: viejo, italiano y de fácil manejo. Ya no tendremos que preocuparnos porque nos excomulguen; digamos ejem… que por salirnos de la senda correcta. Y si el nuevo, no se comporta, ya sabemos lo que hay que hacer. Necesitamos que nos ayudes.

—¿Cómo?

— Su Santidad, sospecha que algo le pasa. Llamará a un nuevo médico que no estará de nuestro lado como el actual. Y éste le dirá, la verdad sobre su analítica y le prescribirá insulina. Tienes que convencerlo de que está viviendo el proceso normal de la vejez. Que debe de resignarse. El papa confía en ti como si fueras su hijo.

La cara del secretario palideció. Se estaba poniendo enfermo ante el cinismo del cardenal. Cuando terminó la reunión intentó no ir directamente al despacho del papa. Sabía que todos sus movimientos serían vigilados.

Al finalizar el día, fue a su dormitorio.

— Tengo que contarle algo importante.

—Debes hacerlo pronto Georg, me muero de sueño.— le dijo con los ojos entreabiertos.

— Prepárese porque es muy duro… A ver cómo empiezo… Su cocinera, Sor Luciana, le está poniendo grandes cantidades de azúcar en la comida.

—Ya me he dado cuenta que todo está demasiado empalagoso. Se lo diré al mayordomo. ¿Nada más?

—No, se lo explicaré mejor; lo que quería decirle es que le están matando poco a poco. Hace un año le suministraron una droga para ratas de laboratorio. La droga le ha destruido sus islotes pancreáticos y por ello no producirá más insulina. El azúcar está actuando en su cuerpo como un veneno silencioso.

—¿Y qué puedo hacer?

Georg y Ratzinger estuvieron hablando toda la noche. A los pocos días, el papa consternó al mundo anunciando su renuncia.

—¿Qué es esto, Georg? ¿Tienes algo que ver con la renuncia de Su Santidad? — le preguntó Angelo.

—No, más bien el cansancio acumulado por los subidones de glucosa que le ha estado procurando Sor Luciana. —respondió el secretario sonriéndose.

El papa y él ya habían elegido sucesor. Era un cardenal de ojos rasgados y joven. Ni italiano ni manipulable.

La fumata blanca apareció a la tercera. Cómo consiguieron que de los 120 cardenales más de dos tercios lo eligieran ya es otra historia.

¡Habemus Papam! —anunció el cardenal protodiácono desde el balcón de la Basílica de San Pedro.
Eminentissimum ac reverendissimum Dominum,
Dominum Ludovicum,
Sanctæ Romanæ Ecclesiæ Cardinalem Tagle,
Qui sibi nomen imposuit Ioannis Pauli tertii

Tenemos Papa:
El eminentísimo y reverendísimo Señor,
Don Ludovicum
Cardenal de la Santa Iglesia Romana Tagle,
Que se ha impuesto el nombre de Ioannis Pauli tertii

Los pequeños ojos de Juan Pablo III se llenaron de lágrimas, le dio incluso un mareo de alegría al tiempo que de ansiedad por la gran responsabilidad de tener que llevar las sandalias del pescador. Salió al balcón, pronunció unas tambaleantes palabras e impartió su primera bendición Urbi et Orbi.

Victoria Eugenia Muñoz Solano

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Para ti lector:

Espero que te haya gustado esta ficción que hipotetiza a modo de thriller sobre el motivo de la renuncia del papa Benedicto XVI y que vislumbra al nuevo papa de entre los papables. Si tuviera voto en la elección, mi papa sería Luis Tagle, el cardenal filipino de cara amable y que bien se podría llamar Juan Pablo III. La elección de este papa inesperado y atípico abriría, según mi punto de vista, un nuevo horizonte  al rumbo de la Iglesia.

Quisiera poder leer tus comentarios y críticas, siempre que sean constructivas.  Te recuerdo, querido lector, que esto es una FICCIÓN pues yo ni vivo en Roma ni estoy en las conversaciones entre los cardenales y el secretario del papa. Mi imaginación me ha llevado a esta historia de conspiraciones y ambiciones; que plasmo en mi blog para que tú también la disfrutes

Un fuerte abrazo

Victoria Eugenia

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12 thoughts on “Habemus Papam

  1. Realmente magnífico. Me fascinó el relato. A muchos alrededor del mundo nos intriga aún la renuncia del Papa y usted amiga escritora ha enmarcado con su imaginación una historia muy factible. Te felicito. Mi esposa lo leyó también y le encantó.

  2. El relato es corto y al grano! La verdad es que me ha dado un poco de escalofríos porque mucho de lo que cuentas puede ser tan cercano a la realidad. Quizás no en esta ocasión, quizás en otra, quizás no en el Papado, quizás en cualquiera de los países en donde existen cardenales. Intereses creados, política, manipulación, poder. Me parece tan terrible pero posible. Tu trama, tu forma de escribir siempre amena y entretenida. Te felicito! Es un tema de toda actualidad!!!

  3. Pues sí, lo primero que busco a la hora de escribir es entretener. Y a veces comienzo metida de lleno en la acción. Creo que eso es bueno para generar interés.
    Y se me ocurrió escribir sobre este tema por lo extraño que me pareció la renuncia de Benedicto XVI.
    ¡Muchas gracias por leerlo!
    Besos

  4. Concuerdo con todos cuando digo que nos deja pensando mucho sobre lo que habrá sucedido en realidad. Pero esas son cosas que, quizas, deben permanecer en secreto. Muy bueno.

  5. Interesante. Pero parece que la cosa puede ser mucho más complicada. Papeles secretos, pedofilia, homosexualidad…..que le vienen largos a este pobre hombre.
    A mi particularmente me gusta más la ideología de Benedicto XVI que la Juab Pablo II.
    Recibe un cordial saludo. Muy bien escrito.

    • Hola, D. Rafael:
      Muchas gracias por leer el relato. Los problemas que se ha encontrado Benedicto XVI son muy complejos por ello, sólo lo he insinuado en la historia sin llegar a enumerarlos. Se deja entender así:
      “…Ya no tendremos que preocuparnos porque nos excomulguen; digamos ejem… que por salirnos de la senda correcta.”

      Reconozco que este papa ha luchado contra todo lo que no hizo Juan Pablo II. Y además su mentalidad es sin duda más aperturista.

      Sin embargo, recuerdo con simpatía al carismático Juan Pablo II porque fue el único papa que conocí hasta que llegó Benedicto XVI.

      Un abrazo
      Victoria Eugenia

  6. Muy buen relato. Muy ingeniosa la idea sobre la renuncia papal. Toda esta temática me hace acordar a los libros de Dan Brown, me es inevitable.
    Es todo un misterio la elección del Papa y peor su renuncia ( que por cierto me dejó sorprendida). Soy Argentina y aquí todavía no podemos creerlo porque como no estaba como candidato “favorito”, fue toda una sorpresa.
    Esperemos que sea para bien la elección y que haya paz que es lo más importante.
    Te felicito por tu relato. Saludos.

    • ¡Muchas gracias por leer el relato! Me alegro que te haya gustado. Si te digo la verdad no he leído nada de Dan Brown. Sé que sus historias están basadas en las intrigas vaticanas. El anuncio sorprendente de la renuncia de Benedicto XVI me encendió la chispa para escribir esta historia.
      (Yo quería que el nuevo papa fuera el más joven de todos: Luis Tagle de 55 años pero de todos modos este papa me ha gustado mucho más que si hubiese sido uno de los italianos)
      Felicidades porque el papa es de tu pais. Pienso que será mucho más cercano que el papa anterior.
      Un abrazo 🙂

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