Existencia gris

La testigo se acercó lentamente al fiscal. Éste le preguntó, si el acusado había secuestrado a la niña. De repente, apareció la palabra “NO”.
La sala estaba atestada, el humo atiborraba el lugar, y el murmullo que se formó ante la declaración de la testigo era estruendoso. Como indicio de la desaparición de la cría, mostraron un calcetín remendado y mojado por la lluvia. El juez, profirió varios golpes con su martillo para acallar las voces, y ordenó que dejaran a la tortuga en su lugar, pues no quedaban más testigos.
Justo antes del fallo, irrumpió en la sala una chiquilla que dijo como último alegato:
– El maestro Hora, no me ha secuestrado, sólo me tomó del anfiteatro porque quería que le ayudara a salvar a la Humanidad de vosotros; para que nuestras vidas recuperen el color, y no vuelvan a ser existencias grises: sin tiempo para los amigos, para las risas, para el amor…

Quiero homenajear con este microrrelato a Michael Ende; autor cuya obra “Momo”, está de rabiosa actualidad; pues nuestra sociedad llena de prisas y consumismo está envuelta por una negatividad gris llamada crisis económica. Este plomizo pesimismo, nos hace olvidar lo más importante de la vida que no es otra cosas que vivir.

Autora : Victoria Eugenia Muñoz Solano
Imagen: “Casiopea testifica”. Creada por Victoria Eugenia Muñoz Solano.