El valor de los libros

Mientras me acicalo mis alas grisyacoes, releo el libro que está sobre el aparador, junto a mi jaula. Pocos lo saben, pero soy loro ilustrado pues mi dueña me leía cuentos cuando aún era loro papillero. Gabriel convive conmigo, es el nieto de la que fue mi dueña. Cada vez que pasa por delante de mi jaula le narro un párrafo de Moby-Dick. Al principio no me escuchaba, pero ahora se para delante de mí esperando a que continúe la historia. Hoy ya no contaré nada nuevo; repetiré, como loro que soy, lo mismo de ayer.

— ¡Maldito loro! ¿Qué pasa con el capitán Ahab? ¿Se venga de la ballena?

Entonces, Gabriel, comprendiendo que no iba a conseguir nada del loro, bajó la mirada. En el aparador vio un libro que impreso en letras doradas tenía por título “Moby-Dick”.
Sonrió, cogió el libro, lo acarició. Buscó ansioso por sus páginas hasta encontrar el último párrafo que conocía. Poll se atusó las plumas contento: por fin la cría de humano había comprendido el valor de los libros.

Autora: Victoria Eugenia Muñoz Solano

Safe Creative #1304184968798

Un café en la Piazza

Di un sorbo a mi café y mis células grises comenzaron a trabajar con fluidez; estaba en la Piazza di San Marco junto a Miss Collingwood.  

Disfrutaba de mis vacaciones cuando aquella joven al reconocerme, me abordó angustiada; quería que averiguara quién le estaba enviando unos anónimos.

—¡Me quieren asesinar, Mr. Poirot!

Su voz resonó en mi Un café en la piazza (autora Victoria E. Muñoz)cerebro, como un eco lejano. Sin duda el móvil era pasional, era tan hermosa… Tenía unos ojazos castaños que parecían querer comerse el mundo.

Mientras saboreaba los últimos sorbos de mi espresso, me había narrado el motivo de su estancia en Venecia: trabajaba como acompañante de una anciana acaudalada.

 —Scusi, signore… Tutto bene? —me entregaron la cuenta.

¡Un momento, cameriere! Esto es suyo, ¿verdad? —le mostré el anónimo—. Su letra coincide con la de la cuenta. Cuando vi cómo la miraba, me percaté de su venganza. No, no se preocupe cameriere, pedí otro espresso: el cianuro en polvo que le ha suministrado no va a matarla. Victoria Eugenia Muñoz Solano

 

Safe Creative #1304164958313
Querido lector: Espero que te haya gustado mi nuevo microrrelato homenaje a mi escritora favorita : Agatha Christie. Poirot, el mejor de los detectives, vuelve a investigar en este micro-caso.
(Para alguno que me ha preguntado, las ilustraciones que aparecen  en los relatos las hago yo misma mediante los programas Paint brush y Photofiltre)

Premio Dardos

El pasado 13 de marzo recibí el premio Dardos por parte del magnífico blog NO TE PARES S.A. Un blog cuyo encomiable objetivo es animar a todas las personas que están en la búsqueda  de empleo. ¡Muchas gracias a NO TE PARES S.A. !

Aquí el link del blog en el que me cita como una de las premiadas ; algo que me ha hecho gran ilusión: PREMIO DARDOS

¿Qué es el premio DARDOS?

Es un premio simbólico que reconoce  el esfuerzo y el trabajo de los bloggers por conseguir una buena calidad de contenidos en sus respectivos blogs. Los premios Dardos son otorgados por un blogger que a su vez ha recibido el premio. Gracias a este premio se promocionan los blogs y además de esta difusión, se crea un sentimiento de compañerismo y amistad entre bloggers.

Os digo las normas antes de decir a los ganadores:premio-dardos1

- Hay que incluir en el post del blog ganador la imagen del premio.

- Mencionar y enlazar el blog que nos ha otorgado el premio Dardo.

- Conceder a su vez el premio a 15 bloggers.

Mis ganadores son:

1- Edwincolonpagan El estupendo blog del escritor boricua Edwin Colonpagan. En él  abundan microrrelatos de un estilo literario exquisito.
2- La solución elegante El blog del escritor y guionista sevillano Javier Meléndez. Es un blog que me parece de mucha utilidad pues es sumamente didáctico ya que  nos cuenta desde el punto de vista de un guionista las claves para entender los argumentos  tanto de series como de películas de actualidad.
3- El blog de Esmeralda Díaz-Aroca En su blog  Esmeralda,  experta en Neuromarketing, nos cuenta lo último sobre marca personal, redes sociales, aplicaciones y todas las innovaciones de la gran red de redes que como usuarios normales se nos escapan de las manos.
4- YOKO’S  Este blogger transmite con su posts sus sentimientos y emociones como pocos lo hacen. En este  blog dedicado a un magnífico setter irlandés desaparecido en el 2006 hay varias secciones estupendas. Entre ellas mi favorita es una destinada a hablar sobre Eurovisión y cuya información, es más completa casi que los conocimientos que sobre este concurso tenía el mismísimo José Luis Uribarri. Es un blog  muy interesante y que  siempre da en el clavo con lo que ocurre en este concurso y en otros ámbitos.
5- El quinto dedo del cuarto poder. Es el blog del incipiente periodista Joselu Zafra.  Escribe sobre todos los temas de actualidad que van surgiendo. Con este premio le quiero dar ánimos para que escriba en su blog de forma más asidua. Porque escribiendo es la mejor manera de aprender a escribir.
6- Más libros libres Es un proyecto que me parece precioso. Libros gratis para todo aquel que quiera leer. Los voluntarios llevan una biblioteca ubicada en Calle Ara (Málaga). La única biblioteca en la que el “préstamo” de libros es a perpetuidad. En este mundo en lo que todo cuesta dinero, una iniciativa como esta merece un premio pues llena a todos de ilusión y de cultura libre.
7- Novela negra y policíaca Un blog especializado en el género negro. Que trata de forma exhaustiva sobre detectives, concursos  y escritores que como yo desbordan su imaginación con crímenes truculentos y complejos.
8- SCIENTIA  Blog del profesor de Bioquímica de la Universidad de Murcia D. José Manuel López Nicolás. En él, el profesor hace análisis críticos-divulgativos  con gran rigurosidad científica sobre  avances en nuevos alimentos, marketing pseudocientífico, y  el lado oscuro de la Ciencia.
9- El armador de casas rústicas. Es un blog nuevo sobre medio ambiente y naturaleza que sin duda dará a conocer de forma magistral y didáctica, los problemas medioambientales más actuales. El blogger, Enrique Ballesteros, es colega mío tanto por ser biólogo como por ser escritor.
10- Guionistas VLC Un blog sobre una de las cosas que más me gusta: el cine y el guión.
11- Bloguionistas Otro blog sobre guión con el que aprendo, disfruto y muchas veces me hace sonreír.
12- Agujero negro: Perú en lo fantástico Fanzine electrónico de extraordinaria calidad literaria en el que el género principal es la ciencia ficción.( Equipo de la revista: Carlos Enrique Saldívar, Isaac Robles, Luis Antonio Bolaños, Adriana Alarco y Daniel Salvo entre otros.)
13- Crimen y criminólogo  Blog que hace análisis pormenorizado de crímenes históricos. Contenido muy bien trabajado y expuesto por verdaderos profesionales de la criminología.
14- 221B Sherlock Holmes y su mundo. Todo lo que rodea a este personaje.  Uno de mis detectives favoritos.
15- La cocina de Ekhi Recetas de cocina muy bien explicadas y con fotografías.

Quiero advertir que esto no es un ranking. He ido escribiendo los blogs conforme se me han venido a la mente. Espero que os haya gustado este premio. Ya sabéis que tenéis que ir pensando en los próximos ganadores. Yo he tardado un tiempo en reunirlos.

¡Un abrazo!

La ramita de romero

— ¡Qué daño!¡Qué dolor!— La savia de la ramita salía al exterior.

En el campo de los Montes de Málaga lucía un sol resplandeciente. La metieron en un saco junto a las demás. No entendía por qué estaban tan contentas; en poco tiempo serían ramitas mustias.

— ¿Has visto como huele, Felipe? —dijo el camionero a su compañero.
— ¡Sí, huele a Esperanza!

Habían pasado muchas horas, y de repente, comenzaron a cogerlas a puñados. Era de noche, pero parecía de día. Nunca había visto tanta gente. Un niño le pidió a Felipe unas cuantas ramitas. Cogió sólo una, a nuestra amiga, porque las demás se le resbalaron.El niño, no contento la lanzó.

El romero cayó en unas manos.Esperanzlaramitaderomero.jpg
“¡Qué hermosura!”, pensó la ramita.
Una lágrima se resbaló por el rostro de la Virgen precipitándose sobre el romero como una gota de rocío bendita.

             Victoria Eugenia Muñoz Solano

También disponible en la web de La Opinión:
http://www.laopiniondemalaga.es/pi-microrrelatos-semanasanta/2013/03/19/ramita-romero/575204.html

Querido lector:

Este microrrelato fue seleccionado en el “II Concurso de Microrrelatos de Semana Santa de la Opinión de Málaga” y publicado en el periódico con fecha 27/03/2013.
El año pasado gané el tercer premio de este concurso con el microrrelato: “El monje”.(Puedes descargarlo aquí:http://db.tt/1Gd1IM01

Este año no ha podido ser; pero estoy contenta de todos modos, porque he sido seleccionada y he visto publicado nuevamente un cuento mío en el periódico La Opinión de Málaga.

La ramita de romero en La Opinión de Málaga 001

“La ramita de romero” Publicado como relato seleccionado en el “II Concurso de Microrrelatos de Semana Santa” en el periódico de la Opinión de Málaga 27/03/2013

Espero que hayas disfrutado del microrrelato.
Un abrazo
Victoria Eugenia
Nota:
Para los seguidores del blog  que no conozcan la tradición del romero, os pongo un link que explica el motivo por el que año tras año se cubren las calles de Málaga de romero  antes del paso de la Virgen de la Esperanza: http://www.diariosur.es/prensa/20070405/malaga/tradicion-romero_20070405.html

Safe Creative #1303194800487

Habemus Papam

— De este año no pasa.

—Estoy de acuerdo. ¿Qué te parece Georg, te unirás a nosotros? — dijo Angelo.

Georg estaba callado con los ojos perdidos en el horizonte. Escuchaba la conversación con atención pero no podía evitar pensar que aquello le sobrepasaba, sus voces retumbaban en la gran sala con un eco que parecía ajeno a él. Sin embargo, al estar presente, se estaba metiendo en el lodo casi sin darse cuenta. Aquellos príncipes de la Iglesia, estaban muy lejos de lo que debería de proceder de los continuadores de la obra de Cristo: eran una sucesión de caras regordetas, ambiciosas, grotescas que entre risas le llevaba a pensar que se comportaban como verdaderos representantes de Lucifer en la tierra.

— Sí, haré lo que me pidáis. —respondió intentando que su voz no flaqueara.

No podía negarse después de haber escuchado los planes que llevaban ejecutando durante el 2012 pues se exponía a que encargaran su final junto al de Su Santidad. Supo que fue en enero cuando empezó todo. El papa estaba resfriado y le estuvieron inyectando estreptozotocina, una sustancia que se usa en ratas de experimentación para inducir la aparición de diabetes. Tras un tiempo prudencial en el que el páncreas del papa hubiese dejado de funcionar lo único que tenían que hacer era servirle un café extremadamente dulce. La monja cocinera también estaba enterada: grandes cucharas de azúcar en todo lo que fuera necesario endulzar. Así sin dejar huellas, el papa cada vez estaba más cansado y delgado, pronto dormiría para siempre.
Disimuló lo que pudo. Y preguntó:

—Cuando Dios tenga a bien llevar a Su Santidad a su lado, ¿qué tenéis previsto?

Las risas estallaron en la sala.

El cardenal Angelo se acercó a Georg, rodeando con su brazo el hombro del secretario:

— Vendrá su sucesor ideal: viejo, italiano y de fácil manejo. Ya no tendremos que preocuparnos porque nos excomulguen; digamos ejem… que por salirnos de la senda correcta. Y si el nuevo, no se comporta, ya sabemos lo que hay que hacer. Necesitamos que nos ayudes.

—¿Cómo?

— Su Santidad, sospecha que algo le pasa. Llamará a un nuevo médico que no estará de nuestro lado como el actual. Y éste le dirá, la verdad sobre su analítica y le prescribirá insulina. Tienes que convencerlo de que está viviendo el proceso normal de la vejez. Que debe de resignarse. El papa confía en ti como si fueras su hijo.

La cara del secretario palideció. Se estaba poniendo enfermo ante el cinismo del cardenal. Cuando terminó la reunión intentó no ir directamente al despacho del papa. Sabía que todos sus movimientos serían vigilados.

Al finalizar el día, fue a su dormitorio.

— Tengo que contarle algo importante.

—Debes hacerlo pronto Georg, me muero de sueño.— le dijo con los ojos entreabiertos.

— Prepárese porque es muy duro… A ver cómo empiezo… Su cocinera, Sor Luciana, le está poniendo grandes cantidades de azúcar en la comida.

—Ya me he dado cuenta que todo está demasiado empalagoso. Se lo diré al mayordomo. ¿Nada más?

—No, se lo explicaré mejor; lo que quería decirle es que le están matando poco a poco. Hace un año le suministraron una droga para ratas de laboratorio. La droga le ha destruido sus islotes pancreáticos y por ello no producirá más insulina. El azúcar está actuando en su cuerpo como un veneno silencioso.

—¿Y qué puedo hacer?

Georg y Ratzinger estuvieron hablando toda la noche. A los pocos días, el papa consternó al mundo anunciando su renuncia.

—¿Qué es esto, Georg? ¿Tienes algo que ver con la renuncia de Su Santidad? — le preguntó Angelo.

—No, más bien el cansancio acumulado por los subidones de glucosa que le ha estado procurando Sor Luciana. —respondió el secretario sonriéndose.

El papa y él ya habían elegido sucesor. Era un cardenal de ojos rasgados y joven. Ni italiano ni manipulable.

La fumata blanca apareció a la tercera. Cómo consiguieron que de los 120 cardenales más de dos tercios lo eligieran ya es otra historia.

¡Habemus Papam! —anunció el cardenal protodiácono desde el balcón de la Basílica de San Pedro.
Eminentissimum ac reverendissimum Dominum,
Dominum Ludovicum,
Sanctæ Romanæ Ecclesiæ Cardinalem Tagle,
Qui sibi nomen imposuit Ioannis Pauli tertii

Tenemos Papa:
El eminentísimo y reverendísimo Señor,
Don Ludovicum
Cardenal de la Santa Iglesia Romana Tagle,
Que se ha impuesto el nombre de Ioannis Pauli tertii

Los pequeños ojos de Juan Pablo III se llenaron de lágrimas, le dio incluso un mareo de alegría al tiempo que de ansiedad por la gran responsabilidad de tener que llevar las sandalias del pescador. Salió al balcón, pronunció unas tambaleantes palabras e impartió su primera bendición Urbi et Orbi.

Victoria Eugenia Muñoz Solano

Safe Creative #1302154601539
Para ti lector:

Espero que te haya gustado esta ficción que hipotetiza a modo de thriller sobre el motivo de la renuncia del papa Benedicto XVI y que vislumbra al nuevo papa de entre los papables. Si tuviera voto en la elección, mi papa sería Luis Tagle, el cardenal filipino de cara amable y que bien se podría llamar Juan Pablo III. La elección de este papa inesperado y atípico abriría, según mi punto de vista, un nuevo horizonte  al rumbo de la Iglesia.

Quisiera poder leer tus comentarios y críticas, siempre que sean constructivas.  Te recuerdo, querido lector, que esto es una FICCIÓN pues yo ni vivo en Roma ni estoy en las conversaciones entre los cardenales y el secretario del papa. Mi imaginación me ha llevado a esta historia de conspiraciones y ambiciones; que plasmo en mi blog para que tú también la disfrutes

Un fuerte abrazo

Victoria Eugenia

La Ninfa

Otra vez eran las diez y media; hora en la que Atón, Obi Wan, Thor y Locodeamor quedaban en el messenger con Ninfadríade.

Eran hombres de edades y circunstancias muy diferentes:
Atón, que rondaba la cincuentena, llevaba a sus espaldas un matrimonio fracasado y dos hijos veinteañeros a los que prácticamente desconocía.
Obi Wan, era un “friki” cuya única afición era Star Wars y sólo era capaz de hablar con las chicas a través de internet. En el caso de Thor  era diferente pues se trataba de un militar que como nunca tenía un destino fijo, no llegaba a conocer a fondo a ninguna mujer  y por último estaba Locodeamor : un romántico enamorado del amor.

Ninguno de ellos conocía a Ninfadríade pero de lo que estaban realmente seguros era que si no tenían un contacto real con ella; estarían perdiendo quizás, el último tren que les permitiría hallar la felicidad.

Un día el friki Obi Wan, hackeó el messenger; con ello supo que Ninfadríade hablaba con tres personas más. Así que invitó a los otros tres a un privado mediante el cual quedaron en persona.

Allí estaban los cuatro oponentes en el Mc Donald´s del centro de la ciudad.
El motivo de aquella reunión no era otro que decidir cómo iban a conocer quién era esa mujer que se había presentado tan seductora como esquiva.

Obi wan les dijo a sus compañeros que aportaran datos que ella hubiera compartido con cada uno de ellos en sus conversaciones:

—“Soy tan ligera como las ninfas.”— dijo Thor.

—“Vivo en todos lados”.— aportó Locodeamor.

—“Ni tuve ni tendré hijos.”— añadió Atón.

De repente a todos les sonó el móvil; era un mensaje. Y éste decía así:

“Seguid a vuestro corazón y allí estaré yo”.

Los cuatro desconocidos se miraron entre sí y sin decir palabra alguna se levantaron de golpe. Había una iglesia en la plaza aledaña y llegaron allí corriendo. Se pararon encima de una losa sin saber porqué. El sudor frío perló la frente de los cuatro. Miraron al suelo y vieron una lápida que rezaba:

“ Aquí yace Lucrecia Martínez del Río 1860—1878”

Entonces fue cuando aquellos desconocidos se percataron de quién era verdaderamente Ninfadríade.

Victoria Eugenia Muñoz Solano

Safe Creative #1301244424126

La muñeca-robot y el Scalextric

Los días se habían hecho más cortos, las tardes que hasta hacía poco olían a castañas y a batatas asadas, ahora eran tardes refulgentes de luces titilantes, mantecados, turrones y compras navideñas.

Estábamos ya en plenas fiestas de Navidad, esa fiesta consumista cuyo verdadero sentido se ha ido difuminando con el paso de los años: catálogos de juguetes, grandes almacenes, prisas, opíparas comidas, niños señalando lo que quieren o dejan de querer. Pero todo esto, que alegra el corazón a muchos, a otros, se les convierte en una auténtica pesadilla.

— ¡Ana, estoy harto! Este año será el último en casa de tus padres.
— No sé cómo quieres que sea el último si ninguno de los dos tenemos trabajo. ¿Dónde vamos a vivir? ¿Bajo un puente? ¡Ah! Y esa es otra… ¿Y los Reyes? ¿Qué va a pasar con los Reyes, eh? El niño ha pedido un Scalextric y la niña la famosa muñeca- robot que cuenta cuentos y canta.

Desde que les quitaron la casa, Paco sufría horribles dolores de cabeza, pero nada comparado con el que comenzó a sentir al discutir con su mujer sobre los regalos de Reyes. En la familia todos estaban igual de “tiesos” que ellos, por lo que nadie podía ayudarles y encima los juguetes de este año parecían más caros que nunca.

Sin embargo, se negaba a quitar la ilusión a unos niños tan pequeños; pero por otro lado tenían que comer todos los días. Sí, había preguntado en Cáritas, pero allí no conseguiría lo que querían Antoñito y Carmencita. Tendría que conformarse con cualquier otra cosa que no habrían pedido.

¿Qué les diría? “Niños, es que los Reyes están en crisis.” “Pero si son Magos, papá.”, responderían ambos con sus ojazos comenzando a desbordarse de lágrimas, a la par que agitarían sus cabecitas llenas de rizos.

Después de estar dándole vueltas a la cabeza durante todo la tarde. Por la mañana Paco se fue a un supermercado para comprar una paletilla de jamón.Tras esto se dedicó a hacer papeletas. Pensó que si lograba venderlas todas, cada una a un euro, podía ganar lo suficiente para comprar los regalos. Estuvo todo el día deambulando de acá para allá. Pero toda la gente del barrio estaba igual que él: sin un euro y menos aún para una rifa de tan exiguo premio. Entró en todos los comercios. Sólo cuando llego a la tienda de Peter, irlandés apodado como “el pelirrojo”, le pudo vender unas cuantas, y eso que el hombre tenía una tienda de ultramarinos gourmet en la que los jamones de pezuña negra atiborraban las paredes.

elpelirrojo

Estaba descorazonado, pues su intento de salvar la Navidad, sería del todo infructuoso; por ello no quería ni volver a casa. Se cruzó con el barrendero cubano del barrio; ese que siempre cantaba y bailaba salsa al tiempo que trabajaba con su escoba.

—¡Eh, pana te veo como tristón! ¿Qué pasa, chico?
— No, no te voy a contar mis penas. Estamos en Navidad y no es cosa de chafarte las fiestas.
— ¡Eh, desahógate! En Cuba desimos las penas compaltidas pasan mejol.
—Este año los Reyes Magos no van a venir a mi casa. Me entran ganas de entrar en el Corte Inglés y coger lo que necesito. Es de justicia, ¡con lo que esa gente gana!—dijo Paco con angustia y rabia.
—Tranquilo, amigo verás cómo pronto las cosas mejoran.

Barrendero1

—Pues no sé cómo… Gracias por los ánimos Raimundo. ¡Y Feliz Año!
“No sé cómo me quedan ganas de decir Feliz Año, más bien, ¡Feliz Mierda de 2013!”, pensó.Se encaminó al chino de la esquina. Sintió apuro al tener que pedirle que le ayudara a vender las papeletas, que las pusiera a la vista detrás de él en el mostrador. Era un chino poco común pues siempre estaba de broma, sacándole chiste a todo.
Chino sonriente

—Adiós, amigo. ¡Gracias!

Mientras terminaba el último acorde del concierto de Año Nuevo, Paco llegaba a casa de sus suegros con la cara agachada, el alma en los pies y los ojos mirando al suelo.

—¡Eh, papá! ¿Cómo se llamaba la marcha que la gente aplaudía?

—Marcha Radetzsky, Antoñito.

—Vamos, a hacerla Carmen. —dijo el niño cogiendo las manos a su hermana imitando el aire solemne del director de orquesta mientras tarareaba: — Parapam, parapam, parapampanpam, parapam parapam parapampampam…

Y otra vez el dolor de cabeza…

Pasaron los días y no hubo un día que Paco no se acercara al chino a preguntar por las papeletas. El hombre le dijo casi disculpándose que las diez que se habían vendido las había comprado él mismo. Así que ante el fracaso de la venta de las papeletas, se encaminó a pedir los juguetes que la iglesia tuviera a bien darle. Por lo menos, los niños no se iban a encontrar con la habitación vacía. Además, con los globos que le había regalado Yang llenaría el cuarto.

Llegó al fin el día de Reyes. Y Carmen y Antonio se levantaron; dando grititos se quitaban las legañas. Tras un rato de aturdimiento, levantando los globos para buscar los juguetes, por fin pararon y se percataron de lo que en el cuarto había:

— Pero, ¿dónde está la muñeca-robot? —dijo sorprendida Carmen.

—¿Y el Scalextric?  —dijo Antoñito con voz desencantada a su hermana después de estar un rato rebuscando.

Había una carta junto a sus camas, que el mayor intentó leer. Como era muy lento leyendo, decidieron llevarla al dormitorio de sus padres para que se la leyeran.

—Léela papá, que me entere yo qué les ha pasado a los Reyes.

“Queridos Antonio y Carmen: No hemos podido traeros vuestro pedido porque hay muchos niños a los que repartir juguetes y este año los Reyes…

Entonces sonó el timbre de la puerta. Paco se puso la bata y abrió la mirilla para ver quién era:

—No, no puede ser —dijo.

—¿Quién es, Paco?—preguntó la mujer desde la habitación.

Tras abrir, los niños abrieron la boca de par en par pues estaban entrando en su casa tres hombres ricamente ataviados:

 Uno de barba blanca, ojos achinados y una gran corona; otro con barba y rizos pelirrojos cuya sonrisa de oreja a oreja le atravesaba toda la cara y por último un corpulento negro con un turbante bordado y un penacho de plumas.

—¿Pero, es que los Reyes querían venir a vernos?

—Sí, Antoñito, así continúa la carta.—respondió Paco llorando.

“Queridos Antonio y Carmen: No hemos podido traeros vuestro pedido porque hay muchos niños a los que repartir juguetes y este año los Reyes…

… hemos decidido que como nos retrasaremos en el reparto, os entregaremos en persona la muñeca- robot y el Scalextric. Porque habéis sido muy buenos, y unos niños tan buenos merecen siempre lo mejor…

—Mira, Carmen. Papá también debió de ser un niño muy bueno. ¿Has visto cómo le están abrazando los Reyes Magos?

—¡Sí, Antonio! Cuando volvamos al cole le diremos a todos que papá es el mejor amigo de los Reyes.

 Victoria Eugenia Muñoz Solano
Safe Creative #1212234237285

 Queridos lectores:
Os quiero dar las gracias de corazón por la estupenda acogida que está teniendo el blog. Ha sido un gran año para mí ya que he ganado dos premios y he sido entrevistada tanto en radio como en televisión. Y hasta he aparecido en la prensa.
A pesar de todo, también he tenido mis sinsabores y preocupaciones personales.
Quiero desearos una feliz Navidad y que este 2013 mejore con creces al 2012 pues falta nos hace. ¡Salud, Trabajo y Amor para tod@s!
Victoria Eugenia

El caballero con chistera

El 18 de diciembre  he sido entrevistada en la radio ONDA CERO MÁLAGA en el programa “Málaga en la ONDA” porque he resultado ganadora del Concurso de Microrrelatos Radiofónicos Navideños. Emitirán el microrrelato “El caballero con chistera” durante dos semanas tanto en ONDA CERO como en Europa fm.

El caballero con chistera
Celia se había perdido; se soltó de la mano de su madre al ver al enorme Doraemon de la Cabalgata de Reyes. Cuando se dio cuenta que no veía a su familia, comenzó a correr por Calle Larios. Agotada, se sentó en un banco junto a un hombre.

— ¿Te has perdido?
—Sí. —contestó llorando.
—Quédate conmigo y verás que pronto te encuentran.
El caballero con chistera, sacó un libro de cuentos de su maleta y comenzó a leérselos uno detrás de otro.
— ¡Ahí está!—gritó la madre al policía.

Celia dormía sobre el regazo de la estatua de Andersen.

Victoria Eugenia Muñoz Solano

A Celia, mi sobrina y ahijada que inspiró este cuento navideño.

La autora con la estatua de Andersen

Victoria Eugenia Muñoz Solano con la estatua de Hans Christian Andersen Plaza de la Marina (Málaga)

ondaceroLink con el fallo del concurso aquí

 

Negligencia

Dos hombres que estaban sentados en sendos sillones de cuero verde, discutían haciendo amplios gestos. El más viejo, de gran nariz y pelo rubio distribuido equitativamente para disimular su amplia calvicie, alzaba la voz de forma violenta. Su sonido se volvía ronco y apagado conforme subía su grado de excitación. El otro individuo, algo más joven, era un afroamericano de hombros anchos, manos enormes y pelo que comenzaba a encanecer. No eran amigos ni trabajaban juntos sino aliados circunstanciales cuyos intereses les habían llevado a mantener aquella reunión con carácter de urgencia…

—Le hemos ingresado el dinero religiosamente y ahora quiere tirarlo todo por la borda. El tío dice que va a cantar antes de que llegue junio. —dijo el jefazo negro con ojos inyectados en sangre.

—No, no podemos permitir que hable. ¿Sabes lo que significaría?— replicó el hombre mayor.

—¡Que nuestro plan se iría a la mierda!

—¡Exactamente! Nos cerrarían el chiringuito: los fans dejarían de comprar discos y tendremos serios problemas con la justicia. —dio un puñetazo sobre la mesa. Su piel rubicunda había tornado del blanco pajizo al rojo chillón.

—No te enojes, tranquilízate. Si el cabeza de turco no quiere colaborar, a pesar de todo el dinero que le espera al salir de prisión, ya sabes que tenemos el plan B: una alternativa bastante sencilla…
— ¡Claro! Es muy fácil que un preso le coja manía… por lo que hizo. —afirmó con voz queda.

Su risa estruendosa a la par que cínica resonó en toda la estancia. Con gestos, indicaba las posibles muertes que le podían dar en la cárcel según el grupo étnico al que perteneciera el agresor: corbata colombiana, apuñalamiento en el corazón, ahorcamiento simulando un suicidio, estrangulamiento… con un puro humeante señaló su móvil. En la pantalla se podía leer la agenda de contactos: todos eran presidiarios pertenecientes a diferentes razas y clanes.

El magnate, se incorporó pesadamente para invitar con su caja de habanos a su compañero. Allí, sentados en el gran despacho de un rascacielos perdido de la ciudad de Manhattan se sentían intocables y poderosos; rodeados por ostentosos trofeos de caza, agitando prepotentes sus puros, llenando la estancia de una humareda tan inmunda como lo eran sus conciencias.

En la penitenciaría, la vida se le había hecho cuesta arriba. Era imposible acostumbrarse a que día tras día, el rancho fuera aquella masa informe de sospechosa y asquerosa procedencia: tenía un tacto blandengue que le provocaba verdaderas arcadas. Por otro lado, tenía que aguantar las palizas que le propinaban los otros presos cuando les daba la gana, la mofa y el escarnio diario o las duchas heladas con las que recibía la mañana. Además de soportar el oscuro y estrecho cubículo en el que estaba confinado…

Sin embargo, esto no representaba ni la mínima parte de lo que le estaba produciendo las grandes ojeras, las bolsas bajos los ojos, el adelgazamiento imparable por la pérdida total del apetito…

Porque lo peor en la prisión venía justo cuando caía la noche: cuando las sombras se apoderaban de los pasillos, cuando el ruido del transcurrir de las agujas de su reloj automático de pulsera, se percibía como un rumor fuerte y desasosegante: TATATATATATATATA…

Cuando las sábanas, con las que cubría su cuerpo, se levantaban ante sus ojos sin nada que las sustentara y luego, sentía su pelo mesado violentamente por un viento fantasmagórico que le helaba el rostro; mientras que su corazón latía fuerte, tan fuerte que le golpeteaba el pecho como si quisiera emerger destrozándole la caja torácica y rasgándole la piel en mil pedazos.

Sabía que aquello le iba a conducir a la muerte, algo que temía más que nada. Aunque se trataba de un miedo irracional, al fin y al cabo, su experiencia era tan real como que necesitaba el aire para vivir …

—¡Por favor, por favor! ¡Despierta! Viene a por mí, es él. —dijo el médico zarandeando a su compañero de celda—.Su piel negra se había trocado a un color grisáceo debido al pavor que estaba sintiendo.

—¿Quién va a venir? ¿Es que has perdido la cabeza? ¡Déjame dormir, idiota!

Sin embargo, tenía las manos totalmente agarrotadas por el frío. La garganta era como un estropajo, con la sensación de poseer una bola a mediación de la misma; una bola que le imposibilitaba tragar saliva y que le apretaba tanto que casi le paralizaba la respiración. La sequedad, le impedía gritar como necesitaba hacerlo.

Pero, ¿cómo describir lo que le estaba pasando? Tenía que contarlo. Sentía que se estaba volviendo loco. En los últimos días ya no sólo notaba su presencia sino que lo veía: se ponía allí, sentado a los pies de su cama; en silencio.

¿Qué hacía? No, no hacía nada. Sólo le miraba con sus grandes ojos, interrogándolo; aguardando algo que él desconocía. El pavor era febril. A veces quería conseguir el valor suficiente para terminar con todo: para suicidarse. Comenzó a pensar que únicamente de esa manera, lograría evitar que las noches se siguieran sucediendo una tras otra.

Una mañana, después de que transcurrieran muchas noches de pánico extenuante, entró acompañado por el alguacil al despacho de la psiquiatra de la prisión: la doctora Marlow.  Se le veía cabizbajo, con una voz que si antes era grave y modulada, ahora era apenas un susurro vacilante y quebrado; presentaba además grandes temblores en ambas manos, que hacían pensar que tuviera un parkinson de aparición repentina.
La cita se producía debido a que él mismo había hecho esta petición como último recurso para “curar” su alma perturbada.

El doctor, creía firmemente que aquello tenía que tratarse de un trastorno de su mente puesto que los fantasmas no existen. Como científico, tenía casi la certeza de que al morir todo lo que la persona ha sido se pierde y que nada queda más allá de los huesos en el féretro. Sin embargo, muy en el fondo, y desde el último mes, temía que esto no fuera así:

—Quizás, la vida continúe de otra forma tras la muerte.— afirmó mirando al techo tendido delante de la doctora.— ¿Podría ser que me estén infringiendo un castigo perpetuo desde el otro lado?—le preguntó a la psiquiatra. La doctora no respondió a su pregunta pues quería escuchar todo lo que le tenía que decir y continuaba tomando anotaciones mirando alternativamente a su bloc y a su paciente con el ceño fruncido; meditaba y luego escribía lo que consideraba importante para establecer el diagnóstico.

“Un castigo, que ni todo el oro del mundo podrá resarcir. ¡Había sido un imbécil ambicioso!”—se dijo mientras aguardaba la respuesta de la doctora; respuesta que ansiaba escuchar ya que quería agarrarse a cualquier afirmación que fuera racional y científica, con el objeto de lograr por fin apaciguar su conciencia. Comenzó a justificarse mentalmente:

“Cualquiera hubiese hecho lo mismo que yo por esa millonada, fue tan fácil. Una dosis de más, y ya está. Mi vida asegurada para siempre. Pero, ¿qué vida? Desconocía que todas las noches iban a ser así: terror, frío, ahogo, dolor, remordimiento: INSOMNIO.”

La doctora iba a interrumpir sus cavilaciones; parecía que respondería a su pregunta sobre la posibilidad del castigo de ultratumba. Sin embargo fue él, el que retomó la palabra:

—¡No puedo aguantar más, doctora Marlow!— exclamó cerrando los ojos. En ese instante, comenzaron a manarle sendos regueros de lágrimas.

—Le pondré un tratamiento y verá cómo dentro de pocos días ya no ve a nadie. — dijo Marlow con tono seguro.

—¡Pero es que usted no lo ha visto! ¿¡Sabe cómo me mira!? Está durante horas fijo, sentado a los pies de mi camastro. A veces sonríe, otras se queda ahí sin más, con su cara blanquecina, sus manos huesudas y crispadas y sus ojos resplandeciendo llameantes, en la oscuridad.

— Son alucinaciones que están en su mente. No tiene nada que temer. Los muertos no vuelven.

– ¡Sí que vuelven!— gritó por la impotencia de no ser creído pues la voz benevolente de su colega lejos de serenarle le ponía aún más frenético.

Llegó el día de las visitas. A veces venía su familia, la cual parecía que después de todo, le seguía “queriendo” mucho; aunque en realidad, no era ajeno a que aquel cariño se consolidaba debido a que la cuenta bancaria estaba más abultada que nunca.
Pero esta vez, no serían ni su mujer ni sus hijos los que le visitarían, puesto que a petición suya tenía que acudir a verlo su abogado.

— ¿Has entendido? Quiero que le digas a tus jefes que no voy a callar más. Que les daré hasta el último dólar que cobré y que antes de junio cuento todo lo que ha pasado a la prensa.

—¿¡Estás loco!? No vas a poder vivir en ningún sitio, te señalarán como asesino.

—¡Ya he sido señalado como un asesino!

—Además eres idiota, ¿no te das cuenta? Ahora sólo te identifican como a un médico negligente. Y piénsalo, hasta los fans más histéricos más o menos lo comprenden, porque las negligencias médicas ocurren todos los días a cada minuto. Pero si lo cuentas, ya no podrás sacar la cabeza de tu casa en ningún lugar del planeta.

Tras unos minutos de discusión que pasaron para el médico enseguida, el alguacil se acercó al preso para anunciarle que se acababa de cumplir el tiempo para las visitas. El hombre se levantó con la mente en un mar de dudas: por un lado el abogado tenía razón, nadie iba a perdonárselo. Su paciente, había sido un ídolo de masas tan sólo comparable con Elvis. Y por otro lado creía que la única manera de dejar de verlo era confesando su culpa. Puesto que había ocultado pruebas y para colmo negado los primeros auxilios. Había sido un ser despreciable por un puñado de dólares que todavía le esperaban a buen recaudo.

La noche se cernió sobre la penitenciaría; el corazón le golpeteaba de nuevo. Por fin después de mucho debatirse durante la tarde, tenía la decisión final: sería un maldito cobarde el resto de los malditos años que le quedaran de vida. No cargaría con el asesinato sino con la negligencia: sería un jodido médico negligente, pero también jodidamente rico y con una familia que le adoraría por siempre.

Las pisadas de la ronda nocturna se acercaban por el pasillo con el tono melódico de unos pasos de claqué. La luz que se filtraba por los barrotes tenía una coloración y un ángulo extraños. La luminosidad, era totalmente diferente a la que acostumbraba a irradiar de la linterna del alguacil. El murmullo de los ronquidos de los otros presos que solía apreciarse por las noches como soniquete de fondo; era imperceptible. Sólo se podía escuchar el furor del latido de su corazón y las pisadas de alguien que se acercaba de forma rítmica a su celda.

Los dientes comenzaron a castañetearle. En el cubículo, se había formado una espesa bruma que le impedía ver su propia mano y que había bajado notablemente la temperatura. Una opresión fortísima le sobrevino sobre su cuello. La fuerza que ahora le impedía tragar saliva no tenía nada que ver con la sensación de la bola en la garganta de las noches anteriores.

Un cuerpo se colocó encima del suyo aplastándole salvajemente; alguien le arrastraba sacándolo fuera de la parte baja de la cama litera. Notaba la cabeza apretada contra dos piernas que no le soltaban. La vista comenzó a nublársele. Y ahora le vio con total claridad. Estaba vivo: con camisa roja y pantalones negros; una sonrisa enigmática en los labios…

Sus manos blancas, hacían volar a su compañero de celda de un lado para otro mientras éste gritaba con ojos de terror. ¡Le estaba viendo al igual que él! Lo estaba sujetando fuertemente, dando violentísimos giros de derecha a izquierda. La piel clara del hombre comenzó a trocar su color a violáceo. Se estaba muriendo a ojos vista.

Y el doctor gritó:

—¡Por favor, suéltalo!

La sonrisa de él se volvió melancólica. Parecía triste y feliz al mismo tiempo. El fantasma que le estaba persiguiendo se había vuelto cercano e incluso amable. Ya no lo temía. Sus latidos disminuyeron la frecuencia, la ansiedad desapareció. Le acababa de salvar la vida. El preso que dormía junto a él iba a matarlo. No le había dicho nada pero su mirada lo decía todo: estaba perdonado.

Tocó a su compañero, y percibió que aún tenía pulso: esta vez haría los primeros auxilios y salvaría una vida.

A través de la pared se marchaba. Sus ojos le miraron por última vez chisporroteantes de vida, sonriendo ampliamente no sólo con su cara sino con su alma. A lo lejos, se escuchaban sus melódicos pasos y la extraña luz de la celda desapareció para siempre.

Autora: Victoria Eugenia Muñoz Solano

Safe Creative #1207312050474

Para ti lector:
Espero que te haya gustado la historia. Te invito a que dejes tu opinión
Un abrazo

Victoria Eugenia